Cuando ya no puedes más
octubre 26, 2025
Cuando ya no puedes más

Sobre un médico, su sistema y la urgencia de la presencia

Enrique Gavilán tenía treinta y tantos años cuando entró por primera vez a trabajar en una consulta de Atención Primaria. Su mirada era la de un médico convencido de que la vocación implicaba escuchar, detenerse, acompañar. Su empeño era mejorar la calidad asistencial de un sistema que aún creía reformable. Pero en 2015 —en plena práctica rural, saturado de pacientes, papeleo, agendas sin margen— se encontró con una verdad que ningún curso le había preparado: el tiempo de calidad ya no le pertenecía. Y entonces escribió Cuando ya no puedes más para contarlo.

El médico rural, el que atraviesa poblaciones despobladas, limítrofes, donde la “L” de la longitudinalidad —esa atención continuada que la OMS considera esencial— simplemente no está contemplada en ninguna política de personal, empieza a ver su proyecto profesional derrumbarse. Gavilán nos muestra al médico vocacional que trabaja obsesivamente: visita tras visita, guardia tras guardia, actualización tras actualización. Pero cuando el sistema se convierte en adversario, el médico ya no puede sostener la calidad que se había prometido. En su lugar, entra en la lógica de la “gestión de la demanda”: pacientes como cifras, consultas como trámites, tiempo como mercado (“time is money!”). Y entonces la vocación se vuelve vulnerabilidad.

El libro se despliega en capítulos que hablan de partos, muertes, adultos mayores, pacientes crónicos, visitas domiciliarias. Escenas cotidianas que no pierden su sacralidad: un paciente en su cama, un médico inclinado sobre un historial, la tensión de una familia que espera. Pero los relatos ya no tienen el ritmo pausado que el médico deseaba: están infiltrados por el vértigo del sistema, por la sobrecarga, por la maquinaria impersonal. Gavilán describe cómo la tecnología, la burocracia, las agendas sin margen transforman la consulta en cadena de producción. Cuando el corte de luz durante una tormenta lo libera momentáneamente del monitor y le permite “reacomodar la silla” frente al paciente y “hasta sonreír”, surge la imagen exacta: el sistema es jaula de la atención y la desconexión es rescate.

No se trata solo de un testimonio personal sino de una crítica ética al sistema sanitario. Gavilán denuncia que la Atención Primaria ha perdido el horizonte de la prevención, del sujeto con historia, de la comunidad. Los médicos de familia deberían ser especialistas de lo común: prevenir, detectar, diagnosticar, sí; escuchar, apoyar, acompañar, también. Pero para eso se necesita tiempo, recogimiento, trayectoria. Lo que encuentra el autor es que, en los hechos, “no se da tiempo”, no se permite la longitudinalidad. El resultado: el doctor no conoce al paciente, el paciente no confía, el vínculo se disuelve. Y con él, la medicina.

Desde un punto de vista existencial, Gavilán refleja con crudeza la fatiga del que cuida cuando el cuidado deja de ser cuidado. El médico exhausto, la agenda impasible, la carga emocional silenciada. La vocación queda atrapada en la presión de producir resultados, listas de espera, objetivos administrativos. Así, la crisis que él vive no es solo individual: es la crisis de un oficio que se vuelve extrañamente extraño para quienes lo ejercen. Esa distancia entre deseo y realidad marca el libro: el profesional que quería curar y acompaña descubre que lo que estabiliza al paciente es la presencia humana, no solo el diagnóstico rápido, pero esa presencia le está siendo arrebatada.

Gavilán no se rinde a la amargura. Su prosa es directa, sin florituras. Reconoce su desgaste, abraza su vulnerabilidad, y desde ese lugar, convoca a la reflexión colectiva. Escribió para sanar, sí, pero también para movilizar: para que se visibilice lo que sucede en el corazón de la medicina de familia. Al publicar cuatro años después, convierte su voz individual en alarma colectiva. Él ya no puede más, pero la pregunta flota: ¿Cuántos lo podrán resistir?

La obra adquiere también una dimensión simbólica: la “consulta” es microcosmos de la modernidad, y la atención primaria un barómetro de la salud de la sociedad. Cuando el médico deja de tener tiempo, la medicina se convierte en servicio técnico, y la enfermedad en cliente. Y cuando el médico ya no puede más, la sociedad entera lo resiente. Gavilán dice con su experiencia que la solución no es solo reorganizar agendas, sino recuperar la esencia del cuidado: tiempo, continuidad, humanidad.

Al final, Cuando ya no puedes más no ofrece recetas simplistas ni mantras vacíos, pero sí algo más valioso: un testimonio de la urgencia ética. Nos recuerda que el médico es más que un índice de eficiencia, que la medicina es más que un algoritmo, y que el cuidado verdadero solo existe cuando el sujeto es escuchado, seguido, conocido. No es solo acto técnico: es presencia. Y sin presencia no hay curación.

Este libro importa porque devuelve al lector —y al profesional— la noción de que el tiempo de calidad no es lujo, sino condición. Porque muestra que la vocación puede resistir, pero hasta que el sistema lo permita. Gavilán lo encaró desde el límite, lo compartió desde la crisis, y lo cuenta con la claridad de quien sabe que la medicina no es solo ciencia sino compromiso. Y eso es lo que hace que este relato sea, al mismo tiempo, testimonio individual y llamado colectivo.

Comparte este artículo:

Arnan Castelló

¡Hola! Me llamo Arnan Castelló y soy Psicólogo Sanitario y Psicoanalista, también con formación en psicoterapia clínica y terapia de pareja y familia, especializado en paternidad, maternidad y crianza, sexualidad, adolescencia, drogodependencias y conductas adictivas

Últimos artículos del Blog

Últimas reseñas

Otras reseñas que pueden interesarte:

Simón

Simón

“Simón” no es simplemente una película. Es un grito hecho carne, una herida colectiva encarnada en un cuerpo —el de un joven, pero también el de una nación desangrada—, que busca ser narrada, reconocida y, acaso, redimida. Desde su estructura bifronte —una Venezuela...

0 comentarios

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

He leído y Acepto la Política de Privacidad

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies