Naciones y nacionalismo desde 1780
octubre 23, 2025
Naciones y nacionalismo desde 1780

Desde las primeras páginas de Naciones y nacionalismo desde 1780, Eric Hobsbawm nos enfrenta con una paradoja que nos acompaña mucho después de cerrar el libro: aquello que sentimos como antiguo, inevitable y natural –la nación– no es sino una construcción histórica reciente, una realidad cuidadosamente tejida sobre el hilo de la memoria, la educación y la política. Leerlo es recorrer un paisaje donde se cruzan economía, cultura, política y sentimientos; un terreno donde lo que parece eterno es frágil, y lo que sentimos innato es, en realidad, cultivado con intención.

Hobsbawm nos invita a comprender que la nación no cae del cielo. Es producto de decisiones humanas, de estrategias conscientes y, a veces, de coincidencias históricas. El libro se centra en los siglos XIX y XX, periodos en los que las fuerzas de la industrialización, la urbanización y la educación masiva actúan como catalizadores de la identidad nacional. La nación se convierte en un proyecto de cohesión social, un constructo que permite a millones de individuos experimentar un sentido compartido de pertenencia. Pero al mismo tiempo, nos recuerda que esta pertenencia es delicada: se sostiene solo mientras los discursos, rituales y símbolos que la sostienen sigan vivos.

Uno de los aportes más contundentes de Hobsbawm es su capacidad para despojar al nacionalismo de cualquier aura de inevitabilidad. No se trata de demonizarlo ni de idealizarlo; se trata de observarlo con la mirada de quien analiza un organismo complejo: se atienden causas, efectos y síntomas. La nación surge ante vacíos de sentido y de comunidad; el nacionalismo se intensifica cuando las estructuras tradicionales se debilitan y cuando el individuo siente que su identidad está en riesgo. Así, leer a Hobsbawm es también leer la vulnerabilidad humana ante la historia: nuestra necesidad de arraigo, de continuidad, de un «nosotros» que nos sostenga frente a la contingencia.

El autor distingue con claridad entre nacionalismo “de raíz” y nacionalismo “inventado”, entre lo que brota de antiguas tradiciones y lo que es fabricado por Estados, intelectuales y élites políticas. Y en esa distinción late un punto esencial: el nacionalismo moderno, aunque reciente, logra adquirir un poder emocional profundo. Nos obliga a preguntarnos cómo construimos nuestras lealtades, cómo nos orientamos frente a la historia y cómo aceptamos que nuestros afectos colectivos sean tan potentes como a veces irracionales. La nación se convierte así en un espejo de nuestra psique social: nos muestra lo que valoramos, lo que tememos y hasta qué punto podemos sacrificar la razón en nombre de la pertenencia.

Hobsbawm subraya que la industrialización y la educación masiva no son meros telones de fondo, sino fuerzas activas en la creación de conciencia nacional. Escuelas, mapas, símbolos y ceremonias actúan como herramientas de homogeneización: enseñan a ver el mundo desde una perspectiva común, construyen una narrativa de pasado compartido y, al mismo tiempo, marcan diferencias con el “otro”, con quienes no forman parte de la misma comunidad imaginada. La historia de estas naciones “imaginadas” nos enseña que los símbolos, la memoria y la tradición no se reciben de forma pasiva: se cultivan, se transmiten y se consolidan mediante un esfuerzo deliberado.

Pero Hobsbawm no se limita a la teoría. Su obra es también un recorrido por los conflictos, tensiones y paradojas del nacionalismo moderno. Nos muestra cómo estas construcciones pueden ser fuente de orgullo, cohesión y sentido, pero también de violencia, exclusión y guerras. La historia europea del siglo XIX, con sus Estados que se consolidan, y del siglo XX, con la descolonización y los nacionalismos emergentes, ofrece ejemplos de cómo lo construido puede volverse un arma, una ideología y, al mismo tiempo, una promesa de pertenencia. La nación, nos enseña Hobsbawm, es un fenómeno ambivalente: su fuerza es la misma que puede provocar su derrumbe.

Leer este libro es comprender que la identidad nacional es un proyecto colectivo y frágil, y que la historia no nos concede privilegios. La nación se sostiene en la medida en que sus mitos, símbolos y narrativas logran resonar en los individuos. El nacionalismo no es algo “dado”, sino una obra viva que requiere atención constante. Y en esa observación se revela una dimensión profundamente humana: la necesidad de sentirse parte de algo mayor que uno mismo, de un hilo de continuidad que nos vincule con generaciones anteriores y futuras.

En paralelo, Hobsbawm nos recuerda la relación entre modernidad y memoria: cómo la construcción de la nación está ligada a la administración de lo recordado y lo olvidado. La historia se selecciona, se narra y se organiza para sostener un presente coherente, y el nacionalismo se beneficia de esa narrativa. Los símbolos, los héroes y los mitos nacionales no son inocentes: son instrumentos de cohesión, pero también de control y manipulación. Esta mirada nos obliga a un ejercicio de introspección: ¿Qué de lo que creemos natural en nuestra identidad colectiva es, en realidad, producto de una elaboración consciente?

La lectura de Hobsbawm es también un llamado a la vigilancia frente a la simplificación de lo histórico y a la idealización del pasado. Comprender que las naciones son construcciones recientes no nos aleja de ellas, sino que nos permite interactuar con ellas de manera más consciente. Saber que la identidad colectiva se labra, se cultiva y puede desmoronarse nos otorga libertad: nos permite evaluar críticamente el poder de los símbolos, las tradiciones y los discursos que nos moldean. La obra nos convierte en lectores activos de nuestra propia historia, conscientes de que lo que sentimos natural puede ser un efecto de labor histórica.

Finalmente, lo que Hobsbawm logra es ofrecer un mapa intelectual para pensar la contemporaneidad. Su análisis, riguroso y profundo, nos enseña que los problemas de hoy –la exclusión, la xenofobia, el nacionalismo agresivo o la nostalgia por un pasado idealizado– no surgen de la nada. Son el resultado de procesos históricos que podemos rastrear, entender y, en cierta medida, cuestionar. La obra nos invita a mirar detrás de la superficie: a entender que la nación es una narrativa que hemos heredado y que debemos examinar con atención, porque nuestra libertad y responsabilidad dependen de ello.

En conclusión, Naciones y nacionalismo desde 1780 no es solo un libro de historia; es una reflexión sobre lo humano, sobre la construcción de lo colectivo y sobre la delicada línea que separa pertenencia y manipulación. Hobsbawm nos enseña a observar la historia no como un relato estático, sino como un proceso vivo, donde la identidad y la nación son proyectos que requieren vigilancia, conciencia y, sobre todo, comprensión. La lectura nos deja un eco persistente: la nación no es un dado que cae por azar, sino un edificio que construimos juntos, y en su fuerza y fragilidad se refleja la condición humana en toda su complejidad.

Comparte este artículo:

Arnan Castelló

¡Hola! Me llamo Arnan Castelló y soy Psicólogo Sanitario y Psicoanalista, también con formación en psicoterapia clínica y terapia de pareja y familia, especializado en paternidad, maternidad y crianza, sexualidad, adolescencia, drogodependencias y conductas adictivas

Últimos artículos del Blog

Últimas reseñas

Otras reseñas que pueden interesarte:

Simón

Simón

“Simón” no es simplemente una película. Es un grito hecho carne, una herida colectiva encarnada en un cuerpo —el de un joven, pero también el de una nación desangrada—, que busca ser narrada, reconocida y, acaso, redimida. Desde su estructura bifronte —una Venezuela...

0 comentarios

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

He leído y Acepto la Política de Privacidad

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies