Crianza y educación. Dudas críticas al respecto.
febrero 18, 2020
Crianza y educación. Dudas críticas al respecto.

En lo que a inseguridad se refiere, hoy en día da igual si se sigue, o no, lo que se ha convenido en llamar crianza respetuosa. Tanto padres como madres suelen consultar, compartir y sufrir por dudas sobre cómo hacer con los hij@s durante la infancia y la larga adolescencia. ¿Lo estaremos haciendo bien?, se preguntan.

¿Educación y crianza? ¿Prohibiciones? ¿Qué sucede con la autoridad? ¿Qué es educar, adiestrar y dirigir, o acompañar y regular? ¿Existe la supuesta autorregulación1Nuestro cuerpo no se regula totalmente solo, pues no es exclusivamente natural, ni nuestra vida tampoco. Estamos afectados desde el inicio por la cultura, nuestra historia, nuestros afectos y deseos. Y además, tanto los afectos como las emociones requieren de una identificación e interpretación que les dote de significado y propósito., a cualquier edad y en cualquier circunstancia? ¿Hay que poner límites a nuestros hij@s o dejarles hacer? ¿De qué somos realmente responsables los adultos?

La cuestión de la autoridad no es fácil, angustia, desgasta e irrita, pero es fundamental. La autoridad2Entendida no como potestad, sino como la relevancia influyente que alguien tiene sobre otr@ a raíz del prestigio, crédito y confianza, que éste último le reconoce al primero por su legitimidad, calidad, competencia y fiabilidad. está en crisis de manera evidente desde el siglo pasado, y no sólo por la desarticulación progresiva del patriarcado, que le confería legitimidad a cambio de mantenerse en el poder. En nuestro mundo contemporáneo, el título de madre o padre no otorga, a quien ejerce tal función, la confianza básica en su saber/hacer. Éste es un hecho del que tod@s somos responsables de una forma u otra. Nadie cree lo suficiente, ni sustenta la credibilidad, en ninguna figura familiar, profesional o institucional, como referente fiable, lo cual está resultando ser un escollo para quien pretende criar a sus hij@s. Si ya la paternidad y la maternidad son una atribución, como bien saben los padres y madres adoptivos, la autoridad, como vemos, también nos es investida.

Esta cuestión es compleja y larga, así que la desarrollaremos como conviene más adelante, en otra entrada. De todas maneras, siguiendo el hilo, sólo añadir que la autoridad no tiene nada que ver con la obediencia -confusión ésta muy extendida-. Sea como sea, está claro que para criar y educar es necesario tener, conseguir o recuperar, algo de esa autoridad. ¿Cómo, si no, podemos llegar a ser tomad@s por el necesario referente, un modelo amoroso, atent@, ponderad@, paciente y firme?

Pero el remedio a la impotencia que sentimos, la desorientación y la vulnerabilidad, no pasa por recurrir a la tecnología (que nunca podrá sustituir al contacto humano y su saber), al control o al poder de una supuesta gestión. Tampoco al recurso facilón, agotador e ingenuo, de procurar ser siempre positiv@s, indiscriminadamente constructiv@s y radicalmente optimistas. La solución pasa, más bien, de manera sencilla, por cuidarse un@ mism@, cuidar a la pareja y hacerse cargo de los hij@s con criterio y afecto, pero sin hacer de ello nuestro estilo de vida, sin que acabe pareciendo que nuestra única razón para vivir es ser el padre o la madre de.

Cuidar y hacerse cargo adecuadamente de quien sea no es cosa fácil ni rápida, pero no invertir en ello sale siempre más caro. La negligencia, los distintos grados de desamparo o desatención que supone la “gestión empresarial” de la familia -pues no es lo mismo estar con alguien que estar por alguien-, la hipervigilancia o el excesivo control3Como agendar y secuenciar el día a día de los hij@s, para cuantificar y codificar el rendimiento producido, con tal de asegurar el logro de las propias expectativas de éxito. Eso es olvidar que la infancia (y la vida) es tiempo, tiempo de calidad. Léase Momo, de Michael Ende, Ediciones Alfaguara., la dedicación delegada en una pantalla, son todo caras de un mismo poliedro4 Nos estamos refiriendo a 3 de los 4 estilos educativos que hay: autoritario, permisivo e indiferente. El cuarto, cooperativo o democrático, es el deseable, el ideal. Nadie realiza sólo uno u otro, son más bien tendencias. .

No se trata de ser una madre o un padre perfectos5 No hay, todavía, manual ni prueba evaluativa que evidencie, de manera científica, nada al respecto. (lo que sea que eso signifique). Intentarlo empecinadamente acaba siendo siempre asfixiante para los hij@s, y termina mal. Es más una cuestión de no dimitir de la propia función y llevar a cabo una serie de tareas básicas, teniendo en cuenta que en ellas está nuestra responsabilidad y que, a través de ellas, inconscientemente, nuestr@s hij@s tomarán de nosotr@s un rasgo que les orientará en la vida. Lo que nosotr@s somos y hacemos les condiciona y deja en ell@s una huella imborrable. Con cómo somos y qué hacemos dejamos unas marcas indelebles que, para bien o para mal, en cualquier momento pueden seguir, reproducir.

Y ¿cuáles son esas tareas?

Educar, con la intención de promover la independencia y la autonomía, pudiendo ser con otros sin dejar de ser un@ mism@. Educar no tiene nada que ver con domesticar o adiestrar a un animal-objeto sometiéndolo a un tiránico ideal o con enseñar unas supuestas herramientas sobre civismo y gestión socioemocional6 El yo-empresario, el gestor-ciudadano, se convierte así en el nuevo ídolo del panorama educativo. Y con él, el cuerpo como sede principal de los sentimientos-afectos-emociones que embargan a ese nuevo individuo autónomo y empoderado, que aspira a un supuesto autodominio; autodominio rentable, funcional y evaluable, obviamente. -ahí sería el educador/a quien establecería metas según sus parámetros, intenciones y prejuicios-. Tampoco es el mero hecho transmitir conocimiento y experiencia, o adoctrinar, sino acompañar el desarrollo de sus capacidades y respetar su singularidad, ayudar al niñ@ a definir sus proyectos teniendo en cuenta su deseo, sus recursos, ilusiones e intereses.

Acompañar el día a día, las preocupaciones, los proyectos y ambiciones de l@s hij@s, estando con ell@s -hay muchas maneras de estarlo-, interesándonos por ell@s (cuidado aquí l@s que tengan tendencias manipuladoras o controladoras7 Se trata de acompañar, no de monitorizar. Léase: Facebook enviará a los padres una copia de las conversaciones, contactos y fotos de sus hijos), y aportando estrategias diferenciadas según la edad.

Orientar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de l@s hij@s. Para ello es imprescindible comunicarse, conversar8 Conversar implica escuchar, pero también testimoniar de lo que ha sido, y es, la vida para un@. desde pequeñ@s, teniendo en cuenta que hay momentos oportunos y que nunca es tarde. También tener presente que cada acto, gesto, palabra y silencio, es un decir nuestro, una forma de hablar y expresar, que también les ubica y les dispone. El padre y la madre, o los cuidadores principales, son los referentes necesarios para orientarse en la vida. Hacen falta referencias para ubicarse, de lo contrario andamos perdidos. Así, a tod@s nos es imprescindible construir nuestra propia brújula.

Regular, entendido como contener y canalizar9 Lo cual ya implica poner límites, delimitar., modular -que no reprimir o censurar-, los impulsos, anhelos, afectos, el sufrimiento, las apetencias, el gozar del exceso y el frenesí, el entusiasmo; lo cual siempre conlleva cierto grado de frustración necesaria.
Regular es la función civilizadora y humanizante por antonomasia, por que, aunque la atracción por lo imposible es parte estructural de nuestras vidas, la ilusión y pretensión de que absolutamente todo sea factible deja a l@s niñ@s desbordad@s y desorientad@s, desvalid@s y desamparad@s, ante un abismo que o bien les angustia o bien les absorbe de manera desbocada, maníaca. Y el freno acaba siendo, entonces, lo real contundente, pudiendo incluso llegar a ser mortal10 El “remedio” que suele ofrecer nuestra sociedad de consumo para tratar esto son los fármacos, único freno legal con el que cuenta la impotencia ante la situación angustiante que se tiene con un/a hij@..
Otro problema añadido es que sin regulación acaba desapareciendo el deseo, pues no es lo mismo desear, interesarse por algo11 El deseo siempre lo es de algo en concreto, con unas características que nos atraen de manera especial, particular, articulable., que la imperiosa necesidad de disfrutar constantemente, de estar constantemente estimulado, de gozar -da igual con qué-. De ahí los atracones bulímicos, de lo que sea, que se extienden por doquier. Consumir, consumir compulsivamente, devorar cual adict@12 Léase El enemigo conoce el sistema, de Marta Peirano, en Debate. , no saborear, mostrarse y mirar hasta el agotamiento; por eso la cosa en sí pierde rápidamente interés y entonces se salta de una a otra indefinidamente, mientras el tiempo se acelera tanto que se diluye, al igual que las relaciones13 Bauman, Z. (2017). Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica. Véase también su Amor líquido.. Suele entonces haber poca o nula dedicación, constancia, pues resulta casi imposible esperar.

Ejemplarizar, ser un/a modelo (auténtico) de lo que es un sí a la vida a través de qué hacemos y cómo disfrutamos, un sí a sus ocurrencias14 Tener ocurrencias, inventar, no es crear de la nada, sino partiendo de lo que se tiene, de aquello que la vida y los demás nos han dado, y a lo que podemos dar nuevas formas y usos., propuestas y predilecciones, animando de esta forma su gusto por vivir y la alegría de disfrutar.

Sancionar, no en la acepción de castigar sino de autorizar o aprobar un acto, uso o costumbre. Se puede sancionar positiva o negativamente.

Prohibir, es decir, hacer uso del no radical, sólo para proteger a l@s hij@s de un exceso peligroso o un peligro excesivo (cuidado aquí l@s que sean sobreprotector@s).

Desistir de querer saberlo todo, controlarlo todo, darlo todo, de actuar como si fuéramos l@s únic@s responsables de su vida y de sus decisiones.

Transigir, o disimular, a veces, cuando hacen mal o erran, dándoles tiempo y lugar para explorar y equivocarse, aprender y rectificar.

Criar y educar no es nada fácil, así como amar bien tampoco. Todo ello son ramas de un mismo arte que precisa mucho de nosotr@s, y cuyos requisitos serán tareas llevaderas, incluso gozosas (el cansancio no nos lo va a ahorrar nadie), siempre y cuando las hagamos desde el deseo, la vocación o el amor. Y una vez tengamos el plato servido, si aderezamos nuestro quehacer con respeto, afecto y calidez, cuidarse a un@ mism@, cuidar a la pareja y hacerse cargo de los hij@s, será lo mejor posible.

Arnan Castelló

¡Hola! Me llamo Arnan Castelló y soy Psicólogo Sanitario y Psicoanalista, también con formación en psicoterapia clínica y terapia de pareja y familia, especializado en paternidad, maternidad y crianza, sexualidad, adolescencia, drogodependencias y conductas adictivas

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